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Mensajes distinguidos:
- Unificación y crecimiento regional: Adium avanza en la consolidación de una identidad regional tras el rebranding de Raffo, con el objetivo de escalar el negocio y fortalecer su presencia en Argentina.
- Innovación en áreas de alto impacto: La compañía apuesta por oncología, enfermedades raras y el creciente mercado de diabetes y obesidad, incluyendo el lanzamiento de una nueva terapia dual GLP-1/GIP.
- Argentina como hub productivo: Con una inversión de USD 60 millones, Adium ampliará su capacidad industrial en el país y reforzará su rol exportador hacia la región.
- Puente para terapias innovadoras: A través de alianzas con biotecnológicas globales, la empresa facilita el acceso local a tratamientos avanzados que de otro modo tardarían en llegar a la región.
- Talento y digitalización como ventaja competitiva: Desarrollo de capacidades, adopción de inteligencia artificial y programas de soporte al paciente impulsan la evolución hacia una medicina más predictiva, preventiva y personalizada.
EF: Te nombraron director general de Adium Argentina hace poco más de un año. ¿Cuál fue la misión que te encomendaron o definiste para tu nuevo rol?
CB: Estoy dentro del Grupo Adium desde hace casi 30 años. Inicié mi nuevo rol en enero de 2025. Fue un desafío muy grande, porque implicaba reemplazar a quien había sido nuestro gerente general durante más de 20 años, con una carrera muy exitosa y un crecimiento exponencial de la empresa en el mercado. Bajo su liderazgo, nos convertirnos en una de las compañías top ten del mercado argentino. Su partida marcó también un cambio generacional dentro de la organización.
En ese contexto regresé a la Argentina. Mi objetivo fue conformar un equipo alineado con el propósito y la visión de la compañía y liderar el proceso de rebranding de Raffo hacia Adium. Raffo es una marca muy potente, como lo ha sido Asofarma en México, y ha tenido un crecimiento progresivo en la región. Sin embargo, cambiar una marca siempre genera cierta incertidumbre, y era necesario que la organización fuera reconocida bajo un único nombre en toda la región.
El objetivo es consolidar una compañía verdaderamente regional, alineada con la organización y construida sobre las bases ya establecidas, cuidando valores y principios muy sólidos. Al mismo tiempo, buscamos fortalecer una mentalidad de crecimiento que nos permita proyectarnos y escalar el negocio a un nuevo nivel.
EF: ¿Podrías identificar una historia de éxito en el mercado argentino de la salud y un objetivo como industria que deberíamos tener en cuenta para los próximos años?
CB: En Latinoamérica, los negocios y las industrias representan apenas el 6% del impacto mundial en salud y farmacéutica, y si excluyéramos Brasil, el impacto sería aún menor. En ese contexto, la falta de capacidad de reacción ante la pandemia fue un gran desafío.
Haber atravesado la pandemia como país fue un hito, y nos sentimos protagonistas de ese proceso, en línea con nuestra estrategia de ser el socio preferido de las principales compañías biotecnológicas globales. Adium fue el puente para acercar al país una de las vacunas de ARNm más efectivas contra el COVID, en alianza con Moderna, contribuyendo a salvar miles de vidas en uno de los mayores desafíos de los últimos años.
Pensando en el futuro, la I+D será clave, junto con la transformación digital y la preparación para el cambio. En cuanto a las áreas terapéuticas y sus desafíos, podemos diferenciar dos grandes frentes: por un lado, la oncología y las enfermedades raras, y por otro, la diabetes y la obesidad.
Participamos activamente en oncología y enfermedades raras, donde aún queda mucho por desarrollar. La inmunoterapia ha demostrado resultados espectaculares, y la prevención y la detección temprana van a cambiar el pronóstico de muchas enfermedades catastróficas. En el caso de las enfermedades raras, su incidencia es muy baja, pero los pacientes pueden tardar entre tres y cuatro años en obtener un diagnóstico preciso. Hoy, la transformación digital, la innovación y el manejo de datos nos permiten ser más predictivos y cambiar las expectativas de vida de estas personas.
En diabetes y obesidad, la aparición de los tratamientos GLP-1 en los últimos años también marca un punto de inflexión. Hoy dos de cada tres personas a nivel global tienen problemas de sobrepeso u obesidad. Cada vez entendemos más que la obesidad no es simplemente un problema asociado a hábitos o costumbres, sino una enfermedad en sí misma, con múltiples comorbilidades. Está asociada a diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y otros trastornos metabólicos que antes no se vinculaban directamente con esta condición. Al mismo tiempo, el sistema de salud debe ser sustentable, y durante muchos años nos acostumbramos a gestionar pacientes crónicos dentro del costo del sistema, sin una verdadera cultura de prevención, algo que caracteriza a gran parte de la región.
En este contexto, nos enorgullece el lanzamiento de nuestro tratamiento para diabetes tipo 2 y obesidad, que realizamos en diciembre. Se trata de la primera terapia dual que combina las hormonas GLP-1 y GIP, ampliando las posibilidades de tratamiento de la obesidad, con resultados de reducción de peso de hasta el 26% en los pacientes. Con la incorporación del GIP, además, no solo se actúa sobre el sistema nervioso central, sino también sobre los tejidos adiposos.
Este es parte del debate que debemos dar hacia adelante. No se trata solo de mejorar la calidad o la expectativa de vida del paciente, sino también de entender el impacto directo que estas patologías tienen sobre los sistemas de salud. Considerar la obesidad únicamente como un problema estético o como un tratamiento del exceso de peso, sin reconocerla como una enfermedad crónica con múltiples consecuencias, será uno de los grandes desafíos de los próximos años.
EF: ¿Cómo se prepara Adium para su crecimiento en Argentina y qué rol jugará el país dentro de la estrategia regional del grupo?
CB: La preparación forma parte de una alineación con el grupo Adium y va más allá de Argentina. En el país trabajamos sobre cuatro pilares que desarrollé para compartir con mi equipo: inversión productiva, innovación científica, desarrollo de talento —clave para una compañía como la nuestra— y transformación digital. Estos pilares nos permiten aprovechar las oportunidades del mercado y llegar al paciente con un impacto real.
Sobre esta base buscamos avanzar hacia el propósito de la organización: acercar tratamientos innovadores que mejoren la calidad de vida de los pacientes. Nuestra razón de ser está directamente vinculada con ese objetivo; cada vez que analizamos alianzas o innovación, evaluamos cómo impactan en el paciente.
Al mismo tiempo, aprovechando el mercado y nuestras capacidades, también contamos con un negocio de genéricos de marca. Mirando a los próximos cinco años, nuestra visión para Argentina es clara: con este pipeline aspiramos a convertirnos en una de las tres compañías más grandes del país. Hoy estamos dentro del top 5, y nuestro objetivo es alcanzar la posición número tres en el negocio farmacéutico local.
Profundizando en nuestros pilares; primero, la inversión productiva es clave. La organización destinará entre 165 y 170 millones de dólares a la región entre fines de 2024 y fines de 2026, de los cuales 60 millones se invertirán en Argentina para impulsar la productividad. Tenemos una planta en la provincia de San Juan y otra en la ciudad de Buenos Aires, que produce más de 50 millones de unidades anuales. Esta inversión permitirá incrementar en un 60% la capacidad productiva y fortalecer la producción de medicamentos propios.
El impacto de nuestra planta productiva también es económico por su capacidad exportadora: cerca del 70% de las unidades se exportan a toda la región. En un país con una fuerte necesidad de generación de divisas, contar con compañías con capacidad exportadora es fundamental. Esto nos permite mantener una balanza comercial positiva y aportar sustentabilidad al sistema de salud. Somos la segunda empresa exportadora de la provincia de San Juan, después de la minería, pero la primera que exporta con valor agregado, y una de las tres compañías con mayor capacidad exportadora dentro de la industria farmacéutica. A nivel país, Adium exporta más de USD 110 millones anuales.
Esta capacidad productiva, nos da soberanía en la producción y abastecimiento de medicamentos, reduce la dependencia de importaciones y agrega valor en toda la cadena. Podemos producir para la región y abastecernos a través de las seis plantas que tenemos en Latinoamérica, dos de ellas en Argentina. En el país también contamos con un centro logístico y uno de investigación y desarrollo, mientras que en Brasil tenemos otro centro de I+D que desarrolla productos para toda la región.
Hoy Adium emplea a 2200 personas en Argentina, de las cuales 170 trabajan en I+D.
Otro pilar importante es la innovación científica. Contamos con una estrategia basada tanto en el desarrollo de productos propios como en la incorporación de innovación mediante alianzas. Sin Adium, muchos medicamentos innovadores —especialmente en enfermedades raras, oncología o vacunas— probablemente no habrían llegado a Argentina, debido al tamaño del mercado y la volatilidad de la región.
Lanzamos entre 10 y 12 productos por año, tanto propios como bajo licencia, y esperamos mantener ese ritmo en los próximos cinco años. Entre ellos, traeremos un producto de inmunoterapia para cáncer de pulmón de células no pequeñas, cáncer de piel y cáncer de cuello uterino. También firmamos un acuerdo con una compañía global para introducir un tratamiento para una enfermedad rara, el hipoparatiroidismo, que restablece el equilibrio del calcio en el organismo.
En cuanto al desarrollo del talento y la transformación digital, este último es un gran desafío. Ya estamos implementando inteligencia artificial de manera aplicada. Nuestro soporte al paciente es muy sólido en ciertas patologías: quince personas trabajan en programas y atención directa, respetando buenas prácticas y confidencialidad, otra ventaja competitiva. Debido a nuestra relación con compañías multinacionales, el cumplimiento de las normas no es negociable y mantenemos uno de los niveles de compliance más altos del mercado.
En IA aplicada contamos con un chatbot desarrollado para el área de pacientes, que permite brindar mayor acompañamiento y educación sobre las enfermedades, algo fundamental para el uso adecuado de los tratamientos. Cuando las consultas exceden las respuestas habituales, se activan interacciones personales para brindar un seguimiento más específico.
EF: ¿Qué recursos humanos necesita Adium para crecer y mantenerse a la vanguardia tecnológica en el acceso a terapias para los pacientes?
CB: Identificamos a nuestra gente y a nuestra cultura como los principales activos de la organización. No queremos perder una cultura basada en la integridad y en una mentalidad hacedora. Nuestra gente tiene un compromiso muy particular con la compañía; siente que es su organización y que su trabajo impacta directamente en el paciente.
Un valor clave es la adaptabilidad y la agilidad en la toma de decisiones, especialmente en un mercado como el de Argentina. Somos una compañía que evita la burocracia que muchas veces se da en las grandes corporaciones. No deben pasar años entre el momento en que surge una idea y el de tomar una decisión; en nuestro caso, definimos las decisiones en un plazo mucho menor al de otras compañías de nuestro tamaño.
Al mismo tiempo, debemos avanzar en la transformación digital. Lo que está ocurriendo en el mundo con la tecnología nos atraviesa, y necesitamos personas con mentalidad de crecimiento y con la agilidad para aprender, incluso para desaprender formas en las que hemos trabajado hasta ahora. Aunque contamos con una población joven, gran parte de la organización aún debe desarrollar capacidades para enfrentar estos desafíos.
Este año me propuse impulsar una inducción en inteligencia artificial para todos los colaboradores, de manera que todos hablemos el mismo idioma y podamos identificar nuevas oportunidades para el negocio. El manejo de la información y los datos nos permitirá avanzar hacia una medicina más predictiva, preventiva y, en última instancia, más personalizada.
EF: ¿Cómo atraes inversión a Argentina? ¿Por qué invertir aquí y no en otro país?
CB: Dentro de la región, Argentina es uno de los países con mayor cantidad y calidad de profesionales en la industria. Es un hub productivo y un generador de talento que se exporta a toda la región. Los accionistas tienen una gran pasión por el país y confía en sus capacidades, lo que justifica seguir invirtiendo incluso en un contexto de inestabilidad que ha sido una constante durante décadas.
Nuestra compañía tiene una mentalidad resiliente. No vemos esto como una carrera corta, sino como un maratón a muy largo plazo. Hoy la empresa está liderada por una segunda generación mientras que el fundador sigue activo e involucrado con una visión para los próximos 50 años. Desde ese lugar estamos comprometidos con una Argentina que va a crecer y salir adelante, y con una industria farmacéutica que es la tercera más importante de la región, después de Brasil y México.
EF: ¿Tiene un último mensaje para nuestros lectores?
CB: Si, en nuestra organización tenemos muy claro nuestro propósito: acercar tratamientos innovadores que mejoren la calidad y la expectativa de vida de los pacientes. Llevamos más de 50 años en la región y seguimos invirtiendo en el país.
Somos de las pocas compañías que combinan innovación de alta tecnología con medicamentos de producción propia, generando un sistema equilibrado en términos de costo-efectividad. La innovación solo tiene sentido si el paciente puede acceder a ella, por lo que trabajamos con los sistemas de salud para que llegue efectivamente a quienes la necesitan.
